Antes de empezar, es importante asegurarse de
que la herramienta de videollamada que se utilice, sea la que sea, tenga un
chat y la posibilidad de que los estudiantes hablen.
Busca aliados
Un alumno puede llegar a ser un gran profesor ayudante.
Otorgar una responsabilidad a un alumno, a menudo resulta ser muy beneficioso,
porque se esforzará al máximo para corresponder esa confianza. Este
‘coprofesor’ llenará esos silencios incómodos de una clase online, mientras que
compruebas o buscas algo; avisará si algún comentario o pregunta se ha quedado
en el chat sin contestar; escogerá a los ‘voluntarios’ para responder preguntas
o corregir, y, sobre todo, hará que la monotonía de escuchar durante tanto
tiempo la misma voz se rompa con sus intervenciones. Por último, es importante
cambiar de ‘coprofesor’ de una en cada ocasión, porque hará cada clase
distinta.
El chat sirve para algo más que para chatear
Es una herramienta básica pero fundamental. Para evitar
una orquesta de ruidos, lo mejor es que todos los alumnos tengan cerrado el
micrófono y que sea el profesor el que les de paso. Pero… ¿cómo comprobar
rápidamente si alguien no está siguiendo la explicación? El chat es dinámico
para preguntas de respuesta rápida. Por ejemplo, se puede preguntar si se ha
entendido un apartado y pedir a los alumnos, que contesten con un ‘sí’ o un
‘no’ en el chat. En el momento que alguien diga ‘no’ hay tres opciones:
dar paso a ese alumno que no ha entendido un apartado para que pregunte;
repetir la explicación desde otro enfoque o, invitar a los que tengan preguntas
a que se queden cinco minutos al final de la videoconferencia para resolver
dudas.
Un clásico: los vídeos
¿Si se usan en clases presenciales por qué en una online,
no? Por un lado, son una herramienta didáctica muy valiosa y por otro, sirven
para evitar que los alumnos se aburran de escuchar siempre la misma voz. Ahora
bien, como siempre es fundamental que ese visionado tenga un propósito y vaya
asociado a una actividad planificada.
Combinar la videollamada con aplicaciones colaborativas
Las metodologías que promueven un aprendizaje más
participativo también tienen cabida en una clase online. Para poder implicar a
los alumnos en su aprendizaje y que este sea más activo, es posible recurrir a
múltiples herramientas colaborativas como Jamboard. Esta aplicación del entorno
de G-Suite fue diseñada para empresas, pero tiene funciones muy valiosas para
el mundo educativo online. Permite que los usuarios actúen, tanto in situ como
en remoto, sobre la misma dispositiva. Se puede dibujar, escribir a mano, incorporar
notas de colores o reproducir vídeos desde un portátil, móvil y pizarra
digital.
¿Cómo utilizar esta aplicación en una clase
online? Dependerá de la imaginación del docente. Manteniendo la conferencia
abierta se puede hacer un brainstorming. Se plantea una pregunta y los
alumnos, añaden sus ideas a una misma diapositiva en forma de posits de
distintos colores. A continuación, el profesor puede analizar el resultado con
toda la clase en silencio y dar paso de forma ordenada a los alumnos. Otra posibilidad
es la de establecer debates, en los que los alumnos aportan sus ideas
mediante imágenes que luego tienen que explicar.
Compartir documentos con los alumnos
Las grandes plataformas de eLearning permiten al profesor
dividir su clase en pequeños grupos cerrados, en los que los alumnos
interactúan de manera independiente a la del resto de la clase. Sin embargo, no
es una posibilidad tan extendida entre los programas de videollamada más
utilizados y gratuitos. Ese trabajo en grupos pequeños se puede llevar a cabo
durante una clase online, creando y compartiendo documentos con nuestros
alumnos. Se divide la clase en grupos, se comparte con cada uno de estos
grupos un documento distinto y de esta forma, cada grupo puede trabajar
simultáneamente de forma online. A continuación, cada grupo colabora en ese
documento de manera independiente y durante su elaboración, el profesor puede
ir comprobando cómo trabajan mientras que comparte pantalla con toda la clase.
Una vez que todos hayan acabado, se puede enseñar el trabajo de cada grupo al
resto de la clase compartiendo pantalla.
Gamificación online
La gamificación se ha convertido en una técnica didáctica
cada vez más presente en las aulas. Los juegos son especialmente válidos
para el aprendizaje de conceptos cerrados como los elementos de la tabla
periódica, fechas históricas, nombres de obras literarias, participios pasados
de verbos ingleses etc. Estos conceptos cerrados son fundamentales para
articular las asignaturas, pero a menudo su aprendizaje supone un quebradero de
cabeza. Los juegos pueden servir en las clases online para el aprendizaje de
estos conceptos cerrados y también; para asegurar la motivación y atención
constante del alumnado. Existen muchas fórmulas para aplicar la gamificación en
una clase online, pero una muy sencilla es usando el chat. El profesor lanza
preguntas durante la clase sobre aspectos que ya se han visto, y el primer
alumno que conteste en el chat gana un punto.
Usar adecuadamente las presentaciones para dinamizar las clases online
A estas alturas todo el profesorado sabe que una
presentación atractiva es fundamental, pero en ocasiones, se usan las mismas
presentaciones que para las clases presenciales. Esto es un error. En una clase
online las distracciones para el alumnado están, si cabe, mucho más presentes
que una clase presencial. Por este motivo se deben hacer las presentaciones más
atractivas; invitar a los alumnos a que lean una diapositiva; hacer que se conviertan
en profesores explicando una diapositiva con título, pero en blanco y;
‘esconder’ pistas en algunas diapositivas. Sí, es muy útil esconder pistas en
algunas diapositivas para mantener la atención del alumnado y repasar. Lo
ideal es incluir aspectos que se tengan que estudiar, como imágenes muy
pequeñas de obras en una clase de Historia del Arte; operaciones de cálculo en
una clase de Matemáticas; vocabulario en una clase inglés, etc. Como último
recurso siempre se pueden incluir emojis para mantener la atención…
Música y sonidos
En muchas ocasiones mientras que todos los alumnos de una
clase se incorporan a una videoconferencia, pueden pasar unos valiosísimos
minutos. Es un tiempo que se puede emplear para dinamizar las clases online
poniendo canciones, que aporten algo a la cultura musical de los alumnos. Hay
muchos criterios para configurar esta playlist, pero uno muy recurrente, es el
de celebrar efemérides de grandes músicos. Además, no se debe menospreciar el
uso de diferentes sonidos para hacer las clases más entretenidas y dinámicas.
Los sonidos de una bocina, de una cuenta atrás o de un reloj, aportan un toque
distinto a las clases.
¿Qué tal una masterclass?
Colaborar con profesionales de fuera del centro
educativo, siempre es problemático por los desplazamientos y la dificultad de
compaginar horarios, Sin embargo, gracias a las videollamadas y las clases online,
existe la posibilidad de invitar a especialistas que quieran colaborar en las clases,
pero no puedan acudir de manera presencial. No es necesario que sean figuras
muy relevantes, ya que, dentro de la propia red del centro, siempre hay algún
miembro de interés para las clases por sus experiencias personales o por su
desempeño profesional.
Una locución entusiasta
Sean o no conscientes de ello, las personas comunican
gran parte de sus mensajes por medio de la comunicación no verbal. De alguna
manera los profesores son actores que, en su desempeño en el aula, atraen la
atención de unos espectadores muy especiales, sus alumnos. Aunque se pueda
contar con una videollamada, las barreras a la comunicación no verbal son
evidentes. ¿Si en una clase presencial el símil se establece con el mundo de
los actores, en una clase online el símil será con? Efectivamente. Los
profesores en una clase online se asemejan a los locutores de radio. Por lo
tanto, es el momento de derrochar entusiasmo con la voz, para que los
estudiantes sientan pese a la distancia que estamos más cerca que nunca.

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